Somos títeres nada más
“Nada puede malir sal”, fue lo primero que dije cuando comencé a escribir la pseudo crítica de la película de 31 minutos. Pero cuando tuve que enfrentar la evaluación, uff!, fue en ese momento que me di cuenta que nadie es “ferpecto” y que me merezco una segunda oportunidad.
Este es el momento para revindicarme y escribir algo un poco más decente: Comenzaré por el principio, que suele ser lo más lógico y coherente. Dije que la película había sido la más cara del último tiempo en la historia de las películas chilenas y bueno, es cierto, y como es lo más relevante, este será mi comienzo.
Por lo menos los 2.500 millones de dólares que gastaron Pedro Peirano y Álvaro Díaz fueron invertidos en una muy buena producción cinematográfica. Sacaron el mayor provecho a los parajes de Brasil y, obviamente, de Chile, para grabar un film con mucha acción, aventuras y guachimingos.
Esta magna producción de APLAPAC, productora y creadora de la serie 31 Minutos, y sus socios de Nueva Gráfica Chilena demoraron cerca de dos años en grabar esta película, hecho que tenía más que ansiosos a todos los seguidores de este “noticiario” que partió el año 2003 en Televisión Nacional.
Esta película se estrenó el 27 de marzo, y hasta la semana pasada había sido vista por 55 mil espectadores. Hasta hoy son 64.856 las personas que han disfrutado de la película, lo cual ha posicionado este largometraje en los primeros lugares de la taquilla chilena superando al histórico e histérico niñito mimado de Marcela Paz “Papelucho y el Marciano”.
Este film no fue el típico noticiario que se veía todos los sábados en la mañana en TVN, sino que la historia se desarrolla en base al secuestro de Juanín Juan Harry (el junior de Tulio Treviño, Jefe de Piso, Productor, etc, etc, etc.). Este peludo y tierno títere sin ojos y de voz chistosa es raptado por la temida Cachirula, una pequeña coleccionista de muñecos que sólo terminará con su colección cuando tenga al polifuncional Juanín.
Todos los personajes van en ayuda de este amoroso muñeco blanco recorriendo varios kilómetros y viviendo aventuras irrepetibles. Cada uno de los títeres intenta ayudar a su manera para salvar al pobre Juanín, los que más se roban la película son los renombrados Tulio Triviño y Juan Carlos Bodoque.
Con una irreverencia notable, un el humor infantil (aunque a veces un humor en doble sentido) de los personajes, con una personalidad única, estos muñecos lograron satisfacer los gustos de los espectadores. Incluso quienes fueron a la avant premiere, en donde se vio desde conductores de matinales, noticieros y estelares hasta ministros y gente de gobierno que acompañaba a sus hijos.
Esta película será estrenada en Brasil y España, y para los dos casos la película será traducida. En el caso de Brasil la película será traducida al portugués y en el caso de España, este film tendrá que ser hablado en español, y aunque suene absurdo, será traducida porque los ibéricos comprenden poco y nada los modismos chilenos y mucho menos las jergas que usan estos deslenguados títeres.
“Nada puede malir sal”, fue lo primero que dije cuando comencé a escribir la pseudo crítica de la película de 31 minutos. Pero cuando tuve que enfrentar la evaluación, uff!, fue en ese momento que me di cuenta que nadie es “ferpecto” y que me merezco una segunda oportunidad.
Este es el momento para revindicarme y escribir algo un poco más decente: Comenzaré por el principio, que suele ser lo más lógico y coherente. Dije que la película había sido la más cara del último tiempo en la historia de las películas chilenas y bueno, es cierto, y como es lo más relevante, este será mi comienzo.
Por lo menos los 2.500 millones de dólares que gastaron Pedro Peirano y Álvaro Díaz fueron invertidos en una muy buena producción cinematográfica. Sacaron el mayor provecho a los parajes de Brasil y, obviamente, de Chile, para grabar un film con mucha acción, aventuras y guachimingos.
Esta magna producción de APLAPAC, productora y creadora de la serie 31 Minutos, y sus socios de Nueva Gráfica Chilena demoraron cerca de dos años en grabar esta película, hecho que tenía más que ansiosos a todos los seguidores de este “noticiario” que partió el año 2003 en Televisión Nacional.
Esta película se estrenó el 27 de marzo, y hasta la semana pasada había sido vista por 55 mil espectadores. Hasta hoy son 64.856 las personas que han disfrutado de la película, lo cual ha posicionado este largometraje en los primeros lugares de la taquilla chilena superando al histórico e histérico niñito mimado de Marcela Paz “Papelucho y el Marciano”.
Este film no fue el típico noticiario que se veía todos los sábados en la mañana en TVN, sino que la historia se desarrolla en base al secuestro de Juanín Juan Harry (el junior de Tulio Treviño, Jefe de Piso, Productor, etc, etc, etc.). Este peludo y tierno títere sin ojos y de voz chistosa es raptado por la temida Cachirula, una pequeña coleccionista de muñecos que sólo terminará con su colección cuando tenga al polifuncional Juanín.
Todos los personajes van en ayuda de este amoroso muñeco blanco recorriendo varios kilómetros y viviendo aventuras irrepetibles. Cada uno de los títeres intenta ayudar a su manera para salvar al pobre Juanín, los que más se roban la película son los renombrados Tulio Triviño y Juan Carlos Bodoque.
Con una irreverencia notable, un el humor infantil (aunque a veces un humor en doble sentido) de los personajes, con una personalidad única, estos muñecos lograron satisfacer los gustos de los espectadores. Incluso quienes fueron a la avant premiere, en donde se vio desde conductores de matinales, noticieros y estelares hasta ministros y gente de gobierno que acompañaba a sus hijos.
Esta película será estrenada en Brasil y España, y para los dos casos la película será traducida. En el caso de Brasil la película será traducida al portugués y en el caso de España, este film tendrá que ser hablado en español, y aunque suene absurdo, será traducida porque los ibéricos comprenden poco y nada los modismos chilenos y mucho menos las jergas que usan estos deslenguados títeres.



